domingo, 5 de mayo de 2013

Esta nostalgia me hace escribir unas cursiladas... xDDDD

Hacía algún tiempo que quería escribir algo sobre una etapa de mi vida que está a punto de concluir. ¿A qué me refiero? Me refiero a mi estancia en la Universidad de Sevilla; cuatro años que por alguna razón u otra nunca olvidaré. Muchas han sido las vivencias dentro de esas paredes, y todavía recuerdo el día en el que llegué allí y empecé a comprobar lo útil que era la administración de la universidad, como siempre en su misma línea xD Podría ponerme a contar cientos y miles de anécdotas que me han ocurrido en las incontables horas que he pasado en ese edificio, y todas las ocurrencias graciosas que allí han tenido lugar entre todos nosotros, llenando hojas y hojas. Pero no pretendo nada de eso; escribo esto para referirme a la gente que allí he conocido, gente con la que en otras circunstancias nunca habría tenido contacto alguno. Lo cierto es que por nada del mundo me arrepiento de mi decisión de haber escogido Filología Inglesa como mi carrera, y tampoco olvidaré jamás estos cuatro años ni a mucha gente a la que he ido conociendo. Para todo aquel que lea esto y se identifique: mucha suerte para el futuro, de parte de un futuro Filólogo (sí, Filólogo, me toca los huevos el nombre de Graduado xDDD)

viernes, 4 de enero de 2013

Un buen año? yo diría que sí

Vuelvo a retomar el blog después de bastante tiempo, con esta entrada que de alguna forma estará relacionada con la anterior. Han ocurrido muchas cosas este pasado 2012, un año que nunca olvidaré por varios motivos. Uno de los más importantes, si no el que más, creo recordar que tuvo su comienzo entre los meses de marzo y de abril. Recuerdo que fue en ese mes cuando mi amigo (sí, el mismo amigo que aparece en la entrada anterior) se decidió a solicitar plaza en un país extranjero (no recuerdo si la ciudad era Glasgow o Edimburgo) para hacer un curso en una academia de verano. ¿Queréis saber cuál fue una de las razones por las que decidió solicitar el curso? Sí, amigos, de nuevo Chloe. Más tarde, cuando ya hubo finalizado la entrega de documentos y otros embrollos, ocurriría lo que podéis leer en la anterior entrada, pero no trataré eso aquí. Llegó el mes de junio, caluroso, muy caluroso, como es costumbre en nuestra ciudad, y me contaba mi amigo que, aunque estaba deseoso de obtener plaza para el curso del extranjero, la resolución se retrasaba mucho más que de costumbre. Finalmente, el día de la resolución llegó: "Va a ser una experiencia única, si no aprovecho estos años, probablemente me arrepentiré el resto de mi vida; cuando sea más mayor, me daré cuenta de que si no me voy ahora, terminaré muy arrepentido", me dijo. Y finalmente, llegó el día de la despedida. Recuerdo muy bien el día que emprendió su viaje: era el típico día de verano donde apetece más un buen remojón en la playa o en una piscina local que viajar en avión. En él se podía detectar una gran emoción. Por aquel entonces, todavía seguía pensando en Chloe: "Ojalá hubiera venido, pero ya es tarde, y ella ya ha tomado su decisión", decía. La parte de la historia que se sigue al párrafo que acabáis de leer ya os la podéis imaginar: mi amigo hablaba mucho conmigo por msn estando allí, y yo no podía hacer más que fascinarme cada vez más: paisajes hermosos, ciudades con identidad propia, clima inestable, donde predominaba la lluvia y el frío que tenemos en nuestra ciudad en pleno invierno, etc. "Han sido tres semanas inolvidables, nunca me arrepentiré de haber estado allí y de haber conocido a gente maravillosa, que me han hecho darme cuenta de la falsedad que en algunos casos me rodea en mi círculo de amistades" me dijo a la vuelta. Y es que, como alguien dijo alguna vez, a los amigos hace falta contarlos dos veces: la primera para ver cuántos tienes, y la segunda para ver cuántos de estos son verdaderos amigos, cuántos de ellos no se olvidan de ti cuando de verdad los necesitas.